El estudio de la isla fue el primer proyecto internacional de LYAG y nació dentro de una villa a medio construir. Junto con KOZEEN + RUEDA decidimos conservar su estado original: el hormigón visto, lo inacabado y la extraña geometría del edificio no se disimularon, sino que se convirtieron en la base del espacio.
Dentro hay doce cápsulas de masaje independientes. Están dispuestas como casitas en un pueblo, con calles estrechas y pequeñas plazas con objetos de arte entre ellas. La carcasa tosca del edificio choca con las superficies lisas, casi artificiales, de las cápsulas. Sus tonos reproducen los distintos colores de la piel humana, del más claro al más oscuro. Las aberturas redondeadas recuerdan los pliegues del cuerpo bajo la presión de las manos.
Cada cápsula crea una frontera temporal entre la persona y el mundo exterior.




